Diario de una Psicoterapeuta: Apertura

Me abro a decir mi verdad. A darme voz. Abro este espacio desde mi intimidad. A lo público. Como un gemido gutural nace desde mis entrañas. Y voy a darle forma con la palabra, con la escritura.


Siempre lo he hecho, desde muy jovencita. Escribía de mí para mí; para aclarar, dar espacio e integrar mis sentipensares. Guardo libretas llenas de escritos privados, que nadie ha leído. Mis vergüenzas, mis pesares, mis secretos, mis amores, mis sueños y mis deseos están ahí. No están todos. No escribía siempre. A veces. A épocas. En momentos cumbre. En las profundidades; en los momentos libidinales, en esas sensaciones de tránsito. En los umbrales de un cambio, en los portales entre etapas.


Ahora abro el diario.


No me gusta ser vista. No me gusta mostrarme en público. No me gusta mostrarme en las redes sociales. Pero allá voy. Voy más allá, a acercarme a ti.

Sí me muestro en el vínculo cercano, y más en el íntimo. Cuanto más íntimo, más desnuda, más abierta, más yo. Por eso estudié psicología y me dedico a la psicoterapia, porque me gusta tocar y estar en la intimidad con el otr@.


Pero aquí me toca a mi. Este es un diario íntimo y personal. Lo abro a la luz para mostrar los territorios íntimos y personales que me habitan. Que nos habitan, porque me siento interconectada. Conectada conmigo y más allá. Con la naturaleza que me sostiene. Y con el otr@. Con vosotras.

Quiero hablar de lo que nos pasa en nuestros mundos internos. Y para hacerlo con profundidad y conocimiento solo puedo hablar del mío. Quiero sumergirme en las honduras oscuras, secretas, confusas, vívidas, acogedoras, nutrientes naturales y salvajes de mi ser. Y desde ahí, resonar con el otr@.


Escribo para conectarme con mi ser. Ahora lo abro en el espacio para conectarme con otr@s.


Este es el primer post de muchos donde aportaré fragmentos de mis escritos personales. Algunos serán del pasado. Otros del presente y todos a futuro. Porque acostumbra a traer movimiento, integración y manifestación este ejercicio de escribir para una misma, para nadie, para el universo. Son escritos en bruto, sin filtros. Que salen a veces con fuerza, como a borbotones. Seguramente por eso de que están tapados y contenidos en lo privado, pero son vitales y potentes. Y seguiré escribiendo como siempre lo he hecho, sin tapujos, sin pensar demasiado, o por lo menos, no de forma lógica o no con la lógica habitual. Son más bien pensamientos asociativos, ideas que se unen vinculadas a sentires y experiencias.


La mayoría de mis escritos, los he escrito de bajón, de descenso, con sentimientos de tristeza y soledad de fondo. Cursan sobre mis macrotemas , esos temitas que tod@s tenemos ahí de fondo y que suelen aparecer en nuestras vidas una y otra vez en distintas situaciones y manifestaciones, y que suelen ir acompañados de confusión, patrones emocionales habituales y pensamientos recurrentes. Pero esos escritos también contienen expresiones de deseo, de ilusión, de intención, de proyección, de darse cuenta, de abandono y de conexión. Se mezcla todo, como en la vida misma, como en el caldero.


He escrito cuando más lo necesitaba, cuando necesitaba poner palabras a lo que me pasaba por dentro. Pero aquello que no contaba: A lo no dicho, a lo no compartido.

Y es que las “mierders” de cada un@ no se suelen compartir. Nos las callamos, nos las comemos, nos las tragamos, las escondemos o las disimulamos. No solemos sacarlas a la luz.

Hoy saco a la luz mi oscuridad. Y doy luz a la oscuridad del mundo.


El abrirse al vínculo duele. Y hoy me paro y me abro en el vínculo con el otr@. Me quito las corazas y me desnudo. Así, salvaje y vulnerable me dispongo a sentir, ser y estar con el otr@.

Es curioso cómo surgen nuestros miedos en la frontera del vínculo con el otr@. Sin embargo, es ahí, en lo profundo y cálido del contacto que nos reconocemos, nos interconectamos y nutrimos nuestra humanidad compartida.


Este diario se abre. Y con él me abro yo con el deseo de conectar con el otr@, contigo.


Ojalá que tú también te reconozcas, te sientas y hagamos de este espacio una morada de intimidad, un hogar para habitarnos y un lugar para aprender a amar.


Psicóloga Eva Yera Diario Psicologia del Despertar
Diario de una Psicoterapeuta Eva Yera



Que así sea.

Así es.

Hecho está.




Sí, sí, sí !!!

Gracias, gracias, gracias !!!

Presente, presente, presente !!!





EYA